La Calavera de la Lavandera (Leyenda Chinchana)


Una pobre mujer, de oficio lavandera, tenia en su casa una calavera, a la que había hecho la promesa de velarla todos los lunes, porque en ese día de la semana ella se ausentaba de casa para entregar la ropa limpia y recoger a su vez la ropa sucia para lavarla.
Su devoción por la calavera tenia por objeto que sirviera de celoso guardián en los momentos que ella se encontraba en la calle y no permitir que le robaran los objetos que poseía.

Era un día lunes, y la mujer estaba planchando la ropa que acababa de recoger del cordel.
Estaba tan afanada en su tarea que se había olvidado de prender la vela a su calavera. Y era día lunes. Al darse cuenta de su olvido, sale presurosa de su casa para comprarle en el chino de la esquina.
Un hombre la vio salir y como sabía que la lavandera tenia ropa muy fina, pretendió robársela penetrando con todo sigilo en la casa. Cuando estaba haciendo un gran paquete con la ropa limpia, oye una voz que le dice: “Deja lo que no es tuyo”. Pero él no hizo caso porque creyó que era su imaginación la que estaba hablando en esa forma. Continuó arreglando el producto de su robo y cuando se disponía a salir por la puerta de la calle, siente que la calavera comienza a moverse y que le repite en tono más alto: “Deja lo que no es tuyo”. El hombre soltó el paquete y salio corriendo a toda velocidad, presa de un enorme miedo, hasta caer desmayado a pocos metros de su casa.

Cuando regresó la lavandera encontró el paquete en el suelo y al ladrón en estado inconscientes. Llamo a la policía y él contó lo que había sucedido. En esta forma la calavera cumplió con sus funciones de guardián, salvando a la pobre lavandera, la que no dejó de velarla los días que tenia costumbre.
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