La derrota del diablo - Mitos y Leyendas de Chincha


El señor Napa regresaba satisfecho a su casa luego de haber regado su sembrío de algodón. Eran las once de la noche y solo su diminuta figura se desplazaba por el camino a esas horas. Al llegar a un desvío notó que en su ruta se le anteponía una enorme figura negra, parecía ser un animal. Al acercarse más, dio un salto hacia atrás. Lo que impedía su paso era un enorme perro negro, el cual mostraba sus filudos dientes y sus ojos rojos que desprendían una fuerte luz. El perro empezó a gruñir con furia, como queriendo atacar. A Napa se le pusieron los pelos de punta cuando a esta escena se unió un fuerte viento que movía a las plantas, dando la impresión de querer tirarlas al suelo. Las hojas que se desprendían de sus ramas caían produciendo un ruido semejante a la caída de una piedra. Sintió temor al pensar que un ser maligno trataba de atraparlo.

-Es el diablo que quiere apoderarse de mí, se dijo Napa para sus adentros.

No se equivocaba; lo que tenía al frente era nada menos que al diablo, quien se había presentado en forma de perro para poner a prueba su valor. Sus ojos rojos brillaban incesantemente y sus gruñidos eran ensordecedores, al menos para el campesino.

Sin pensarlo más, emprendió la retirada. Varias chaucas volaron de las plantas que eran juguetes al viento; pasaron de una rama a otra lanzando sus gritos al aire. Napa sentía que se desmayaba y ahogó también un grito, pero de temor y desesperación.

El demonio se sintió feliz al ver que Napa trataba de huir. Prácticamente lo había vencido, ahora daría su salto al final para apoderarse de su víctima.

Dio unos pasos y volteó a mirar. El hombre animal trataba de darle alcance. Napa dejó de huir repentinamente, como si algo le impidiera seguir avanzando; el diablo se quedó sorprendido.

¿Qué fue lo que contuvo a Napa? ... Ninguna figura; ningún otro animal. De lo que se trataba era que el gran Napa había reaccionado. Sacó fuerzas y valor que no poseía, cambiando de actitud. Ahora estaba dispuesto a enfrentarse al animal , estaba decidido a todo.

- Si me corro le estaré dando gusto al diablo y tal vez me alcance y se apoderé de mí. Me enfrentaré a él, se había dicho.

Cogió con más fuerza su lampa y pronunciando maldiciones irreproducibles contra el demonio se encontraba preparado para el ataque. Por su parte, el diablo estaba desorientado ante tan inesperado cambio de actitud.

El viento seguía soplando con más fuerza, creando un ambiente de tensión y soledad.

Napa miró los ojos del perro y casi fue cegado por el incesante brillar rojo que estos poseían. Lo maldijo, retándolo para que entrara en una lucha cuerpo a cuerpo. El diablo vaciló ante tanto valor. Al no encontrar respuesta, dio un impulso y se abalanzó tratando de caer sobre el perro, golpeándolo con su lampa. Napa cayó pesadamente y con los brazos abiertos...pero en el polvoriento camino.

¿Qué había pasado?... Sencillamente que el diablo había huido al verse perdido. Desapareció como por arte de magia. El viento también cesó su furia y los arboles quedaron quietos. No se escuchaba ahora ni el grito de las chaucas.

Incorpórose Napa; cogió su lampa; se sacudió la ropa y se marchó contento. No era para menos, pues había derrotado al diablo.

Fuente: Vocabularios y Leyendas de mi pueblo (José Luis Almeyda Tasayco)
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1 comentario :

  1. MUY BUENA LITERATURA PARA LOS ADICTOS A LA HISTORIA DE NUESTRO PUEBLO QUERIDO

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