• Apr 4, 2025

Los Hatajos de Negritos en Chincha: tradición y fe que une generaciones

Hatajos de Negritos en Chincha
Imágen: Andina





En el corazón de Chincha, una de las expresiones culturales y religiosas más emblemáticas cobra vida cada diciembre: los Hatajos de Negritos. Esta tradición, que combina música, danza y devoción, se realiza en honor al nacimiento del Niño Jesús, y es una muestra vibrante del legado afroperuano y andino que caracteriza a la región.





El origen de los Hatajos de Negritos





Los Hatajos de Negritos tienen raíces que se entrelazan con la historia colonial del Perú. Surgieron en las haciendas de Chincha, donde los esclavos africanos encontraron en estas expresiones culturales una forma de resistir y preservar su identidad, combinándola con la religiosidad católica impuesta por los colonizadores. El resultado fue un sincretismo único que, hasta el día de hoy, sigue siendo motivo de orgullo para la comunidad chinchana.





El simbolismo en la danza y la vestimenta





Los integrantes de los hatajos, llamados “negritos”, se visten con trajes llenos de color y detalles brillantes, donde destacan las máscaras, los pañuelos y los sombreros adornados con cintas. Cada elemento de su atuendo tiene un significado especial:





  • Las máscaras representan la mezcla de culturas y la identidad afrodescendiente.





  • Los cascabeles en las piernas y las cintas simbolizan la alegría y la conexión con la tierra.








  • La danza es una combinación de zapateo vigoroso y movimientos sincronizados que evocan tanto las faenas agrícolas como las celebraciones religiosas.





La música: entre el violín y la fe





Uno de los aspectos más distintivos de los Hatajos de Negritos es su música. El violín, acompañado por un canto melódico y profundo, marca el ritmo de la danza. A diferencia de otras expresiones afroperuanas que se centran en el cajón, aquí el violín predomina, aportando un aire solemne que resalta el carácter espiritual de esta tradición.





El recorrido y los rituales





Durante las celebraciones navideñas, los hatajos recorren las calles de Chincha y visitan iglesias, capillas y casas particulares. Estos recorridos son un acto de agradecimiento y devoción, en los que las familias abren sus puertas para recibir la bendición del Niño Jesús y disfrutar de esta manifestación artística y espiritual.





Uno de los momentos más emotivos ocurre en la iglesia de El Carmen, un lugar histórico donde los hatajos se reúnen para rendir homenaje al Niño Jesús con sus bailes y cantos, rodeados por una comunidad que mantiene viva esta herencia.





Un patrimonio para el futuro





En 2010, los Hatajos de Negritos fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación, un reconocimiento que subraya su importancia para la identidad de Chincha y del Perú. Sin embargo, más allá de los títulos, esta tradición sigue viva gracias al esfuerzo de las familias chinchanas que transmiten sus valores, danzas y cantos de generación en generación.





Los Hatajos de Negritos son mucho más que una celebración; son un símbolo de resistencia, fe y unión que define el espíritu de Chincha. En cada zapateo y cada nota de violín, se escucha la historia de un pueblo que celebra su identidad y sus raíces. Así, cada diciembre, las calles de Chincha se llenan de vida, recordándonos la importancia de preservar y valorar nuestras tradiciones.

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