La bola de fuego - Leyenda de Chincha

Al costado de lo que ahora se denomina entrada "La Alameda" en Sunampe, existía hace varios años, una planta de ciruela. Desde aquí hacia su aparición, por las noches, una bola de fuego del tamaño de una pelota, que rodando lentamente cruzaba la pista e iba a detenerse en el cerco que al otro lado de ella existía. Al llegar a este lugar perdía su viva luz y desaparecía.

El fuego era nítido y vivo, por lo tanto, claramente observable; sin embargo, cuando llegaba la claridad del día y se seguía su recorrido no se encontraba la menor huella de ella; ni muestras de haber estado por esos lugares.

No obstante que en el cerco había paja seca en abundancia que arde con facilidad, jamás se produjo una candela por efecto de la bola de fuego; y es que esta misteriosa aparición se esfumaba sin dejar señales de su lenta trayectoria descrita durante la noche.

Esto sucedía con regularidad, siempre que aparecía se asomaba desde el ciruelo y luego de rodar por el lugar señalado, desaparecía en el cerco al cruzar la pista.

Ante la frecuencia de estas apariciones, teniendo como punto de partida la planta de ciruela, quienes por allí vivían decidieron talarlo para ver si con esto acababan también con la misteriosa aparición. Así lo hicieron. Sacaron la planta desde sus raíces, acabando con ella y con las inexplicables apariciones de la esfera ardiente.
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